Las medidas del Presidente: escribe Julio “Nino” Pintos

Finalmente salieron las medidas. Lo más positivo es que el Presidente empezó a escuchar. Eso  aleja un poco el temor de estar gobernados por alguien que se las sabe todas, porque esos perfiles terminan mal.

 El Presidente reaccionó a la fuerte presión del sistema político y social que solicitaba un mayor gasto para afrontar la  pandemia. Todos, partidos de oposición y del  oficialismo lo pedían, los sindicatos a través de PITCNT, las organizaciones sociales como FUCVAM, coordinadora de ollas, todos.

Se logró un avance, porque no nos aferramos al que cuánto peor, mejor. Delante está la gente que sufre y se angustia, y,  necesita apoyos.

Las medias no son las que  propuso  el Frente Amplio, o inclusive partidos que integran el gobierno, pero,  hay un avance y bienvenido sea, así como también este atisbo de cambio de actitud del Presidente.

De todas maneras, algunas consideraciones.

Se sigue postergando el apoyo a los más vulnerables, te doy por un lado pero te recorto por el otro la red de apoyo, cómo por ejemplo la desaparición de los SOCAT, entre otros; y en lo económico el apoyo es totalmente insuficiente. Sigue primando un enfoque liberal,  «los pobres salen con derrame y sin apoyos del Estado».

Las medidas se centran en apoyo a empresas de los sectores más castigados con las que estoy de acuerdo , pero ya algunos sectores han hecho oír su voz por quedar afuera, o por insuficientes.

Parece desconocerse que estamos en pandemia. Estás medidas a tres meses, que podrian ser prorrogadas, veremos, quedan cortas, y no va a haber con ellas en ese lapso, una respuesta de la economía que mejore el entorno económico.

Faltan las medidas de inversión pública como centro de la reactivación. Recortar los planes de inversiones dejadas por el FA( construcción de escuelas, liceos, viviendas), fué un error antes de la pandemia y peor aún ahora. Ese será uno de los impulsos imprescindibles  para crear un entorno económico de crecimiento que promueva la inversión que genera empleo .

Se habló mucho del déficit fiscal del 5% cómo que fuera algo terrible. Tabaré no pudo cumplir su compromiso de bajarlo porque la economía ya presentaba síntomas de estancamiento ante la grave crisis de Brasil y Argentina, dos de los principales mercados para bienes con valor agregado. El déficit fiscal se mantuvo, no por derroche, no por despilfarro, fue un instrumento de contención de la crisis regional e internacional. Impidió un desaceleramiento mayor de la economía.

Ahora más que nunca se necesita un programa de inversión pública que apalanque el crecimiento del mercado interno. Que dinamice el comercio y el gasto privado para dar lugar a los proyectos de inversión y que puedan sobrevivir las PYMES. Sino, estás medidas de apoyo al sector servicio y turístico no tendrán efectos.

Habrá que seguir esperando nuevas medidas que nos permitan alentar la  esperanza de la reactivación.

Julio «Nino» Pintos., exintendente de Paysandú.-

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