Apuntes sobre la conformación del equipo de gobierno de Paysandú

Escribe Eduardo Rodríguez, texto publicado en el "Semanario 20Once" el 19 de noviembre de 2020.-

Dice el refrán que los pingos se ven en la cancha y seguramente sea así. Con ese nivel de contundencia y pragmatismo la sabiduría popular nos enseña que los saberes, las aptitudes y actitudes, se demuestran, efectivamente, en la acción, en el desarrollo y en la ejecución de las cosas.

Considerando el valor de ese añejo conocimiento resumido en una frase con pretensión de máxima, o quizás aún más, como una especie de ley natural que permite explicar, anticipar y entender las acciones y reacciones humanas, es que uno se siente en la obligación de otorgar, explícitamente, una carta de crédito al equipo de gestionará la Intendencia de Paysandú desde el jueves 26 de noviembre. Habrá que esperar con sana y lógica expectativa que los resultados reflejen lo que ha comprometido el conductor y responsable primero y último de ese grupo de trabajo: el intendente Nicolás Olivera que una y otra vez anuncia y compromete una gestión superadora, sin improvisaciones y de acuerdo a una agenda que ya tiene resuelto cada detalle, “desde el día uno”.

Sin intención alguna de poner la carreta delante de los bueyes, lo que en este caso se traduciría en la necesidad de esperar los resultados para abrir juicios de valor sobre el trabajo de los nuevos jerarcas, pero sí  reconociendo la novedad que implica la instalación de un nuevo gobierno es que respondemos a esta convocatoria de «20Once». La idea es desarrollar el ejercicio periodístico de plantear algunas lecturas sobre el hecho político que resulta del disfrute del funcionamiento pleno de nuestro sistema democrático y la consecuente situación de la alternancia de los partidos en el ejercicio del gobierno.

El primer anuncio del futuro jerarca en materia del equipo de gobierno resultó frustrado. Quien ocuparía la secretaria general terminó optando por la diputación y provocó, además de dejar al líder en una situación incómoda, una serie de movimientos internos. Finalmente la designación para el lugar que se podría denominar como “el dos de la Intendencia” recayó en Fermín Farinha, decisión que se comunicó de una manera un tanto particular.

La parte medular del equipo de gestión fue presentado el lunes 16 de noviembre, a 10 días de la asunción del nuevo gobierno y a un mes y medio de las elecciones. Para algunos, entre ellos quien escribe, ese es un dato llamativo en tanto se esperaba que el asunto fuera resuelto en un plazo más corto. El intendente electo alimentó esa expectativa en tanto en su campaña habló, una y otra vez,  de la compañía de “un gran equipo”. Una lectura rápida llevaba a suponer que ya tenía algún esquema en su cabeza y alguna charla abierta con sus elegidos.

Quizás una de las características más sobresalientes del gabinete, además de ser un plantel básicamente “joven” y que cuenta con una importante participación de mujeres, es que, en general y salvo contadísimas excepciones, no está constituido por personas con actividad política relevante. Esto podría leerse como una eventual debilidad en tanto la gestión de la Intendencia es esencialmente política, se desarrolla según los parámetros que impone esa actividad, con sus códigos, sus lenguajes, sus símbolos y gestos. Dejando a un lado las excepciones hechas, los integrantes del gabinete de Olivera carecen de votos propios por lo tanto será un asunto de interés descubrir cómo y quiénes defenderán la aplicación de las medidas de gobierno en los más diversos ámbitos de la sociedad.

En el acto de presentación del equipo el mismo Olivera esgrimió un argumento que podría rebatir el pensamiento esbozado anteriormente cuando señaló que la cuestión partidaria no fue condición sine qua non para la definición de los cargos. Cuando la carreta se ponga en movimiento se nos revelará qué tan importante es contar con un gabinete “político”. Sin embargo, en ese mismo ámbito, el intendente apuntó, seguramente con pretensiones de sumar un poroto, que en el plantel no sólo participan personas del Partido Nacional. Parece claro que los “no blancos” se integran como resultado de una decisión estrictamente personal y no en representación de partido alguno; no se trata de un gobierno multipartidario o multicolor. También es cierto que esas personas no tienen un rol protagónico de primer orden en sus colectividades; de hecho los más desinformados tenemos que hacer un esfuerzo para identificar su procedencia.

Entonces, la cuestión pasó por incorporar a técnicos a muchos de los cuales iremos conociendo en el propio ejercicio de la cuestión pública.

Algunos renglones sobre otros aspectos de sumo interés. Andrea Botesch, la señora de Mario Bandera, integrará el equipo de gobierno en el destacado lugar de subdirectora de Administración, con acceso directo a la preciada información respecto a la situación económica de la Intendencia. ¿Cómo debería interpretarse esta presencia?; ¿Es una contradicción de Bandera que enfáticamente dijo que no estaría en un gobierno de Olivera?; ¿la participación de la señora del alcalde de Quebracho y de algún otro allegado no se debe considerar como participación del “banderismo”?

Es especialmente llamativo que no se haya designado un director para el Departamento de Servicios, área de especial cercanía con la población y en la que trabaja casi que la mitad del total de los empleados departamentales, unas 900 personas. ¿A qué se deberá esa situación?; ¿no habrá aparecido el nombre indicado?; ¿porqué se designa una persona para la subdirección y no como directora cuando en la vía de los hechos actuará como tal?; ¿estarán esperando algún “si” postergado y evitando movimientos posteriores se reserva el lugar de director?

Para muchos, especialmente para militantes y votantes del Partido Nacional con algún grado de información, son especialmente llamativas las designaciones para el Departamento de Obras. Esa sorpresa, que en algunos casos toma forma explícita de rechazo, tiene varias explicaciones. Por ejemplo, parecería poco recomendable apelar a una conducción que hace un par de décadas mostró su desempeño y que  logró un grado de aprobación bastante relativo en el marco de un gobierno que aparece con pretensiones de mostrar otra forma de conducción. Además, hay una vinculación con empresas que la comuna ha contratado para ejecutar algunas de las obras que los blancos han criticado duramente durante los últimos cinco años.

No se explicó porqué no se completó el cargo de subdirección de esa área tan importante, rol que se podría entender de valor fundamental para el desarrollo cotidiano de la dependencia. Pero además, los técnicos que asistirán desde oficinas especializadas son, básicamente, quienes han estado en la gestión Caraballo desarrollando las acciones que, otra vez, los blancos han valorado negativamente. Estos datos, entre otros cuantos que oportunamente podremos compartir, generan una sensación un tanto difícil de describir respecto a qué se puede esperar de esa área de trabajo cuyos resultados serán considerados especialmente por propios y ajenos.

Hay una dosis de “volver al pasado” que se mezcla con otra de continuidad que seguramente contradice lo que se podría esperar.

Dejamos en el debe el hacer foco en otros asuntos como por ejemplo la relativa ausencia del sector de Bentos en el equipo, especialmente evidente dada la presencia de personas que responden políticamente a Bandera, o los anuncios de ajustes en el organigrama. Ya habrá oportunidad.

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