Espacio Psi: profesionales sanduceras comprometidas con el abordaje del maltrato y abuso infantil

Las psicólogas Mariana Freitas, Valentinas Mieres y Claudia Olviera conformaron un servicio al que denominan “Espacio Psi” en el que se dedican, con especial énfasis, a los temas referidos al abuso y maltrato infantil, además de prestar asistencia profesional en otras áreas. En ese marco, además de acompañar a los pacientes en forma personalizada, instrumentan un taller para abordar ese complejísimo y muy presente tema. En Paysandú se desarrollará una de esas instancias el sábado 10 de octubre. Mariana y Valentina visitaron LA TRIBU y aportaron información de calidad y en abundancia sobre “un tema que está muy presente y del que tenemos que hablar y abordarlo como problema”, según proponen. Al final de la nota está el link a través del cual se puede apreciar la entrevista completa en formato video.

Maltrato y abuso

Freitas explicó que se pueden dar “varias formas de maltrato, puede ser psicológica, emocional, puede tener repercusiones cognitivas, físicas. Lo que pasa que uno, cotidianamente, refiere como maltrato a lo físico pero, en realidad, también tiene que ver con la dimensión psicológica y que repercute en muchos ámbitos”.

“Abuso tiene que ver con todas las situaciones que se originan a partir de la asimetría de poderes en donde alguien mayor o con un nivel cognitivo más elevado ejerce esa asimetría y aprovecha esa situación para poder vulnerar los derechos de los niños”, explicó.

“Generalmente esto se da en el ámbito de la familia, abusos en general, también en el plano sexual y en la mayoría de esos casos son situaciones que se dan en el plano intrafamiliar”, agregó Mieres.

“Cuando hablamos de abuso sexual lo primero que se nos viene a la cabeza es la violación, la penetración, pero hay que dejar en claro que no es la única forma”, relató Mariana.

Valentina contó que, en general, la persona que busca abusar de un niño trata de ganarse su confianza “con regalos, generando una relación de afecto, pero es una situación que es como una escalera. Después de consumada la agresión le intenta hacer entender al menor que eso es normal, que está bien y que no debe contar y es ahí cuando debe aparecer otro mayor que rompa ese círculo, quizás alguien de la familia o también los maestros que pueden percibir que algo de esto puede estar pasando”.

Explicó que el niño que es víctima de esos abusos siente que hay algo que lo afecta sin llegar a visualizar claramente qué es y eso sucede porque el abusador manipula intentando que la situación sea naturalizada.

Indicadores

Las profesionales relataron que “hay varios tipos de indicadores” y detallaron “que no basta con uno sólo a no ser que sea un indicador específico, por ejemplo cuando es físico y que revela que el niño está siendo abusado”. Mientras que los inespecíficos “pueden responder o no a abuso sexual o a otro tipo de maltrato”; entre ellos se podrían detallar señales de golpes, quemaduras y en lo psicológico cambios en la conducta, agresividad, masturbación compulsiva, conocimiento sexual muy detallado en referencia a la edad, conductas hipersexualizadas.

“Cuando un niño desarrolla una conducta transgresora, cuando rompe los límites en diversos ámbitos, deberíamos estar atentos porque puede estar pasando algo en la casa, eso puede ser un indicador”, dijo Valentina Mieres.

Coincidieron en que este drama se da en todos los sectores socioeconómicos y que si bien podrían haber condicionantes que predispusieran a algunas personas a desarrollar ese tipo de conductas abusivas “hay quienes tuvieron contención, que no fueron abusados cuando eran niños y que sin embargo terminan desarrollando esas conductas”.

Lo contundente y relativo de las cifras

Freitas recordó que las últimas cifras oficiales que se han publicado en Uruguay datan de 2018 y dan cuenta de 4000 casos en ese año “de violencia grave que llegan a los centros asistenciales. Esto quiere decir que por día hubo nueve casos de maltrato grave y dos casos de abuso sexual. Pero eso es lo que está registrado porque llegó a un hospital, hay que imaginarse la gravedad de esos casos. Ahí aparecen indicadores físicos y para que llegue a un hospital tiene que ser muy serio. Tenemos que pensar en cuántos casos existirán que no estamos pudiendo ver y esto tiene que ver también con la naturalización de la violencia”, sentenció.

Reconoció que el fenómeno no es nuevo y estimó que ahora sucede “que la gente se está animando a denunciar porque entiende que esto atenta contra los derechos de los niños, niñas y adolescentes”, lo que explicaría la percepción de que es un problema más recurrente lamentó que a nivel departamental no existan “datos estadísticos específicos”.

Contactos

El equipo cuenta con una página en Facebook que aparece con la denominación del servicio y también el número de teléfono 091 385 921.

Posted by Silvia Huayek on Friday, September 4, 2020