En busca de la respuesta: ¿es o no riesgoso que se coloquen antenas emisoras de señales de internet en tanques de OSE?

Hace algún tiempo percibimos algo distinto en el tanque de reserva de agua potable propiedad de OSE y sito en la intersección de las calles Lucas Píriz y Montecaseros, en la ciudad de Paysandú. En el extremo superior se aprecia una importante cantidad de equipos que claramente no formaban parte de la estructura del tanque propiamente dicha pero que allí fueron colocados hace ya algunos años, “quizás siete u ocho”, según pudimos averiguar.

A la reacción de sorpresa le siguió la de curiosidad por saber qué son esos equipos. Tomamos algunas fotos y las compartimos con gente que tiene formación e información en temas ambientales y en todos los casos la manifestación, que conjugó sorpresa y preocupación, fue: “¿serán antenas de 5G?”. La duda no surge de mentes con manías persecutorias ni es reveladora de posturas ambientalistas fanáticas o fundamentalistas. Sencillamente es la inquietud de ciudadanos que desarrollan un evidente compromiso con la preservación del ambiente y que tienen presente que el propio Estado uruguayo se encargó de propagandear que seríamos el tercer país del mundo en desarrollar esa tecnología; aquel cartel de adelantados habilita la duda.

Después de varias consultas y de intercambiar fotos del tanque de Paysandú y de otros lugares del país, fuentes altamente confiables nos confirmaron que efectivamente son antenas pero no de la tecnología de quinta generación sino de LTE. Según los informes que abundan en internet, esa tecnología no llegaría a lo que se define como tecnología cuarta generación pero estaría en el escalón inmediato anterior.

Más allá de la puntualización técnica, que desde la perspectiva de los que nada sabemos de estos temas pareciera de importancia relativa, nos quedamos con la confirmación de que en diversos lugares del país la OSE ha cedido las estructuras de sus tanques para que allí se instalen muchas antenas inalámbricas emisoras de señales de banda ancha, con la que se pueden transmitir datos a dispositivos móviles. Es de suponer que la utilización de los tanques para ese fin sea algo muy preciado, pero no necesariamente lógico, dado que en todos los casos alcanzan una altura importante además de estar localizados en zonas altas.

Dicho de otra forma, el Estado habilitó que en los lugares destinados a guardar agua potable para el consumo humano se coloquen equipos que emiten algún tipo de radiación. De esto úlitmo no deberíamos tener dudas aunque no tengamos la posibilidad de saber cual podría ser el eventual nivel de afectación o qué profundo podría ser el impacto de esas emisiones en el agua. Esa imposibilidad de conocer, o al menos dificultad para fomar una opinión, refiere a que si bien existe abundante material sobre el asunto en muchos casos se terminan abonando las dudas más que generando certezas. De hecho, esas contradicciones ni siquiera han podido ser trascendidas por la Organización Mundial de la Salud, institución de la que suponemos podríamos esperar la generación de información de alta confiablidad pero que últimamente termina dando muestras de una contundencia relativa; sólo como ejemplo pensemos en cómo durante las últimas semanas nos han hecho abandonar o recurrir al barbijo así como han oscilado en las explicaciones sobre las formas de transmisión del covid 19 con una capacidad de rebatir el discurso propio que resulta asombroso y angustiante, especialmente considerando que esos consejos tendrían que generar condiciones que ayuden a preservar la salud de la humanidad.

Otro asunto, que tampoco resultaría menor y que genera mucha curiosidad, radica en la necesidad de que conozcamos en qué condiciones se dan esos acuerdos de los que surgen las habilitaciones para colocar antenas que emite algún tipo de radiación en tanques de agua potable; sería bueno saber cuanto cobra OSE por esos servicios y si sólo lo vende a ANTEL o también a los operadores privados; dejamos constancia que no aparecen datos en internet o al menos no hemos tenido la capacidad de hallarlos. De hecho, el único antecedente que encontramos en la red data del año 2019 y refiere a un movimiento de vecinos que denunció una situación similar en La Paloma, Rocha. En ese caso, según establecen las publicaciones disponibles en la web, se instalaron antenas de ANTEL y de Movistar. Por lo que hemos averiguado el reclamo recibió como respuesta el más profundo silencio.

Consultamos varias fuentes y esperamos, honestamente, que al menos de algunas recibamos información que clarifique el asunto siendo el indiscutido principal motivo de preocupación la eventual afectación que se podría registrar en el agua.