Quebracho, ciudad sin basurero: pasan los años y el problema ambiental se agrava; opiniones políticas de la IDP desconocen a sus técnicos y contradicen a DINAMA

A comienzos del mes de junio de 2020 el Municipio de Quebracho recibió la resolución de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) que determinó la clausura del basurero de aquella ciudad. Según indicaron algunas fuentes a LA TRIBU, esa decisión fue precedida por varias advertencias del organismo dependiente del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) respecto a la deficiente gestión del servicio. Entre los problemas más evidentes se destaca que cada semana se tiran unas 14 toneladas de basura a cielo abierto en un predio ubicado a unos pocos metros de la planta urbana cuya capacidad ha sido, prácticamente, superada. Además, la filtración de lixiviados y las aguas residuales que vuelcan las barométricas afectaron un pequeño curso de agua que desemboca en el arroyo Guaviyú. Un estudio solventado por un particular confirmó indicadores de contaminación.

Imagen del basurero de Quebracho

Intendencia tenía un fondo para mejorar el basurero

El problema no es nuevo y ha sido reconocido en reiteradas oportunidades por los diferentes niveles de gobierno pero al final del quinquenio “prolongado” la situación sigue sin solución, lo que equivale a decir que se hizo más grave. Al comienzo del período, cuando se desempeñaba como directora de Limpieza y Talleres, la arquitecta Fabiana Bartesaghi (ahora subdirectora de Obras) había confirmado que la Intendencia disponía de un fondo para mejorar el basurero de Quebracho. Nunca se estableció con claridad de cuánto era ese monto ni qué tipo de mejoras se habían planificado. Pero, en realidad, el período se cierra sin que se haya concretado allí inversión alguna inversión.

Hace unos meses la Unidad de Gestión Ambiental recomendó “un cierre ordenado del actual vertedero”

A mediados del año pasado, el Concejo Municipal resolvió solicitar a DINAMA y a la Intendencia una inspección del sitio. En agosto de 2019 se formalizó el pedido al Departamento de Servicios; la inspección recién se concretó tres meses después, a finales de octubre, a través de técnicos de la Unidad de Gestión Ambiental. Constataron “una gran cantidad de residuos domiciliarios dispersos que ocupan un área aproximada de tres hectáreas” y la presencia de “un grupo de hurgadores que clasifican y acopian sus bolsones”. Para completar el desolador panorama, los integrantes del área de la Intendencia encargada de preservar el ambiente apreciaron que en el mismo lugar se realiza “la descarga de camión barométrica”. Pero lo que más preocupó fue que según las características del terreno todo el lixiviado corre hacia una cañada, el mismo lugar donde vuelcan las barométricas, que tras un recorrido de unos siete kilómetros desemboca en el arroyo Guaviyú.

Como resultado de esa visita se formalizaron algunas sugerencias siendo la más importante la de avanzar en “un cierre ordenado del actual vertedero” y buscar otro sitio alejado de los cursos de agua. En cuanto al vertido de barométricas se sugirió la construcción de una pileta de tratamiento.

Sobre finales del año pasado la Intendencia elevó este informe a DINAMA y pidió que dispusiera de técnicos para visitar el lugar. En enero de 2020 la Dirección Nacional respondió expresando, básicamente, que estaba de acuerdo con la propuesta de la clasura pero en vez de buscar un nuevo emplazamiento sugirió trasladar los residuos “al sitio de disposición final de la ciudad de Paysandú”. Ese planteo se fundamentó en el texto de la Ley 19.829 que en su artículo 51 establece que sólo se podrá hacer la disposición final de residuos en aquellos rellenos sanitarios que cuentan con la autorización del MVOTMA. En ese marco DINAMA, al menos en el período anterior, reivindicaba la estrategia de construir rellenos sanitarios departamentales o regionales. Según los cálculos que realizó el organismo, la ciudad de Quebracho genera unas dos toneladas diarias de basura; o sea unas 14 a la semana. Sugirió que se haga la recolección en un camión tres veces por semana y con la misma frecuencia se transporte a la ciudad de Paysandú, serán entre cuatro y cinco toneladas por viaje. Esto implica ahorrar costos en cuanto no habría que conseguir otro terreno ni invertir en adaptarlo para la función.

Desde que recibió la resolución el Municipio de Quebracho ha trabajado con relativa celeridad en el asunto. Lo cierto es que el basurero sigue operativo y pareciera que la situación se sostendrá, al menos en lo que queda de este período de gobierno. Sorpresivamente desde la comuna ahora se insiste en la idea de “mejorar” ese espacio, el mismo que sus técnicos recomendaron dejar de usar.

¿Es totalmente recuperable?, ¿DINAMA se equivocó?

En un nota publicada por Diario “El Telégrafo” el lunes 22 de junio de 2020 (https://www.eltelegrafo.com/2020/06/mejoraran-gestion-del-vertedero-de-quebracho) la directora de Descentralización, Liliana Geninazza, tras reconocer el problema hizo una afirmación bastante llamativa. Contó que recorrieron el basurero junto “con Gastón Giles (director de Servicios), la directora de Talleres y Limpieza Selva Cora y la directora de Higiene Mercedes Paradiso” y “encontraron que “es totalmente recuperable”, particularmente con respecto a los residuos sólidos, pero no así con la descarga de la barométrica, por lo que “la sugerencia fue de llevar los sólidos al vertedero y que la barométrica fuera a descargar a termas de Guaviyú, que tiene pileta de decantación y que funciona perfecto” con el saneamiento de termas”. Pero además sostuvo que “con poca cosa se puede cerrar y ordenar” el basurero. La funcionaria también señaló que la Intendencia no dispone de predios en la zona lo que complica la alternativa de generar un nuevo basurero.

La opinión formaliza una decisión de la Intendencia que implica el no acatamiento de la resolución de DINAMA, organismo al que la propia comuna pidió intervención. Además contradice las consideraciones de los técnicos de la Unidad de Gestión Ambiental, que seguramente quedan en una posición incómoda en tanto su vínculo laboral los obliga a acatar las disposiciones de los jerarcas aunque éstas no tengan el más mínimo sustento científico. Pero quizás lo más llamativo es que, después de una breve recorrida y a simple vista, Geninazza y Giles, a quienes públicamente no se les reconoce formación en temas ambientales o en áreas del conocimiento vinculadas a esos saberes, dispongan que el espacio “es totalmente recuperable” cuando los técnicos afirman todo lo contrario.

Si esta situación no se corrige estaremos, una vez más, ante el ejemplo de cómo lo político se sobrepone al conocimiento técnico y llega al extremo de desconocer la competencia de los organismos de contralor.

Los políticos no quieren trabajar, patean las cosas para adelante”

Al momento de la aparición de esta nota los concejales de Quebracho aguardaban “un informe por escrito” de aquella recorrida; la entrega de ese material se postergó en un par de ocasiones por razones que no quedaron muy claras. En algún caso la reunión se suspendió bajo la argumentación de las complicaciones que genera la pandemia.

El concejal Gino Belveder, quien planteó la situación en el gobierno local, confirmó a LA TRIBU que independientemente de ese informe elevarán otra vez el asunto a las autoridades departamentales y nacionales. El objetivo es seguir reclamando decisiones que impliquen una solución definitiva. La opción que se plantea es la de construir un “vertedero regional” al que accedan las otras localidades sanduceras asentadas sobe la ruta nacional N°3. “Resolvimos que el tema se eleve a la Junta Departamental y a la Intendencia, que se transmita a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (DINAMA) y a todos los organismos nacionales con injerencia en los temas de contaminación”, informó.

Belveder rechazó la alternativa que manejan las autoridades departamentales y algunos concejales después de la visita al basurero; actividad de la que no participó “porqué se olvidaron de avisarme”, argumenta y sonríe. “Se acordó en el mismo basurero que tendríamos que ir haciendo excavaciones para enterrar la basura y moviendo el suelo para compactar la basura con la tierra”, explicó. Sin embargo, y según sus conocimientos, “ahí la formación del suelo es rocosa, si te ponés a perforar no vas a poder ir más allá de los 80 centímetros o un metro de profundidad. Así que en poco tiempo tendríamos otra vez el mismo problema. Es algo totalmente inviable, algo que se dice para patear las cosas para adelante, a veces parece que los políticos no quieren trabajar”, dijo Belveder y enfatizó en que “este basurero no puede, no debe funcionar más así”.

Gino Belveder, candidato a alcalde de Quebracho

Ante la posibilidad de que la Intendencia no cuente con tierras para destinar a la implementación del pretendido vertedero, Belveder propone solicitar un predio al Instituto Nacional de Colonización que, según conoce, dispondría de varias fracciones en la zona que no estarían siendo utilizadas.