Cosecharás tu siembra: el desarrollo de las huertas urbanas

Cada vez son más comunes las denominadas huertas urbanas, el resultado de esa práctica que consiste en sembrar diversas variedades en espacios reducidos, e incluso especialmente pequeños. Diversos motivos inspiran esas acciones; desde la decisión consciente de realizar una gestión personal de los alimentos, o al menos de una parte de ellos buscando evitar tanto la dependencia en el acceso como el consumo de productos eventualmente contaminados, el deseo de ahorrar y la necesidad de aportar a la generación de espacios verdes que ayuden a que el ambiente mantenga su equilibrio.

Según diversas fuentes, las huertas urbanas aparecieron a mediados del siglo XIX en las grandes urbes europeas donde la revolución industrial provocó la concentración de muchos trabajadores en espacios muy reducidos. Muchos de esos obreros provenían del medio rural y eran portadores del hábito de trabajar la tierra en procura de sus alimentos. En la medida que desde los ámbitos de poder dimensionaron las trágicas condiciones de vida de las familias obreras se habilitaron algunos espacios para el uso común, que se identificaron con nombres “poco estigmatizantes” como “huertos de los pobres”, en los que los trabajadores sembraron verduras y árboles frutales. Con diferente intensidad los gobiernos europeos impulsaron el desarrollo de las huertas urbanas, que se extendieron especialmente en situaciones extremas caso de los períodos de guerra.

Desde la década de los 60 del siglo XX aparecen movimientos ecologistas que difunden las bondades de estas prácticas al tiempo que buscan generar consciencia sobre la necesidad de marcar distancia con el sistema, intentando cortar la dependencia del mercado para lo cual se desarrollan experiencias de autoabastecimiento. Esos ejemplos, algunos no tan distantes desde el punto de vista geográfico, inspiraron a quienes por aquel entonces eran adolescentes y jóvenes inquietos, deseosos de gestar una nueva realidad social.

En la medida que la urbanización avanza los espacios verdes disminuyen, los terrenos que se venden para la construcción de casas tienden a ser cada vez más chicos y los mecanismos de acceso a la vivienda más comunes para los trabajadores, caso de los sistemas cooperativos, no otorgan más que una muy reducida porción de tierra. Este panorama ha motivado a los ingeniosos que son capaces de hacer su huerta aun en un espacio pequeño, en la terraza o en el balcón y que a falta de canteros utilizan los más variados recipientes para colocar tierra y sembrar.

Según los entendidos, para tener una huerta urbana no se requiere una gran inversión ni mucho espacio solamente voluntad y acceso a la información precisa que permita optimizar los recursos con los que cuenta.

Alejandra Chucarro es una huertista urbana sanducera que relata estar “siempre atenta para plantar en lo que se pueda”. Recuerda que su experiencia comenzó “hace unos cuatro años cuando mi primo Andrés Chucarro me invitó a integrar el PERI. Así fue que me tocó ir a una convención en Montevideo de la que volví con semillas de tomate cherry pero no tenía donde plantarlas”. Un calefón roto fue la solución. “Conseguí que un compañero cortara el tanque y planté ahí. La verdad que anduvo bárbaro”, cuenta Alejandra de aquella primera actividad que la impulsó para que hoy siembre “en bidones, calefones, lavarropas, en todo lo que se pueda”.

Alejandra Chucarro está “siempre atenta para plantar en lo que se pueda”. Desde su profesión de maestra busca generar conciencia en sus alumnos sobre las bondades de esta forma de gestión de los alimentos.

Desde su profesión de maestra también impulsa el vínculo con la tierra. Así lo hizo en las escuelas rurales en las que trabajó al poco tiempo de recibirse y en una escuela especial donde “junto a otra compañera vimos que había un lugar que no se utilizaba y propusimos que se aprovechara para enseñar a los niños a plantar”. Ese trabajo se inició “a puro pulmón hasta que se consiguió el apoyo de una profesora” especializada en la temática y por medio del contacto con organizaciones ambientalistas se inició un proceso de plantación de árboles nativos y frutales de los que ya han sembrado más de 40.

Pareciera que la alternativa más práctica para conseguir tierra es apelar a los locales especializados en esos rubros como podrían ser los viveros, aunque también hoy aparece una importante oferta a través de internet. Incluso se pueden apreciar propuestas que refieren a “tierra preparada” en alusión a la incorporación de abonos que favorezcan la siembra. Una buena opción resultará utilizar los desechos orgánicos para hacer compost que enriquezca la tierra y alimente la siembra.

En internet podemos encontrar una enorme cantidad de material informativo sobre el asunto; nuestra idea es sencillamente colaborar en hacerlo un poco más visible y, en todo caso, impulsar la curiosidad y las ganas de saber. A título de ejemplo compartimos de manera textual un material publicado en la página https://ecocosas.com/agroecologia/huerto-en-casa/ en el que se aportan ideas para desarrollar un mini huerto.

El mini huerto de un metro cuadrado

Muchas personas que tienen poco espacio en casa piensan que no pueden cultivar sus propios alimentos. Pero esto no es tan así, aunque sea una pequeña parte de los alimentos se puede cultivar en casa, hay muchas soluciones para espacios reducidos. Cultivar parte de nuestros alimentos contribuye a bajar la huella de carbono del hogar y obtenemos alimentos limpios sin pesticidas, además es terapéutico y ayuda a entretener a los mas pequeños. Este sistema especialmente pensado para espacios reducidos es cada vez más popular entre los jardineros urbanos. Puede llegar a producir lo suficiente como para abastecer a una persona durante todo un mes.

Su pequeño tamaño hace simple la tareas de plantación, riego y cosecha sin necesidad de mucho esfuerzo. Además, se puede hacer en una mesa elevada y de esta forma acercar el cultivo a las personas con movilidad reducida.

El sistema es simple. Se traza el metro cuadrado en el suelo, o se fabrica un cajón de un metro cuadrado y luego se divide en cuadrados iguales de 25 cm por lado. Dentro de cada cuadrado ira una verdura u hortaliza diferente.

Los alimentos mas aconsejables para cultivar con este sistema son:

Plantas pequeñas: rábano, zanahoria, cebolla, espinaca, remolacha, lechuga.

Plantas grandes: col, brócoli, coliflor, berenjena y pimientos.

Plantas verticales: tomate, pepino, morrón.

Los materiales idóneos para construir esta huerta son madera, cañas, tubos de hierro o cobre, y sobre todo debemos tratar de evitar los plásticos.

Las plantas las debemos colocar de mayor a menos, para asegurarnos de que todas reciben la luz del sol. Las plantas verticales como las tomateras o los pepinos deben ser colgadas para poder optimizar el espacio.

La rotación de cultivos es automática. Por ejemplo, un cultivo que requiere más tiempo, como el tomate, se planta entre otros cultivos más rápidos así estos se cosechan justo cuando la planta de tomate vaya a precisar más espacio.

Otro tema a tener en cuenta en este mini huerto casero es que este sistema previene de la aparición de malezas y plagas, gracias a la gran diversidad de cultivos, y la tierra que demos usar debe ser rica en materia orgánica.

Una buena idea para aprovechar el espacio. Un mini huerto de un metro cuadrado en el que se pueden incluir diversas variedades.

¿Qué y cuándo plantar?

Para quienes están pensando en comenzar con la experiencia seguramente resultará útil acceder a la información sobre qué variedades se deben sembrar en cada época del año.

Enero: lechuga, papa, porotos, repollo, col, zanahorias y zapallito. Febrero: acelga, achicoria, ajo, brócolo, cebolla de cabeza y de verdeo, coliflor, espinaca, lechuga, papa, perejil, puerro, rabanito, zanahora, repollo.
Marzo:
acelga, ajo, apio, cebolla, ciboulette, coliflor, espinaca, lechuga, nabo, perejil, rabanito, remolacha, zanahoria. Abril: acelga, achicoria, ajo, cebolla, habas, nabo, puerro, rabanito, remolacha, zanahoria. Mayo: acelga, achicoria, arveja, espinaca, haba, lechuga, nabo, rabanito, remolacha, zanahoria. Junio: acelga, arveja, espinaca, haba, lechuga, remolacha, zanahoria. Julio: acelga, arveja, batata, espinaca, lechuga, orégano, pimiento, remolacha, tomate, zanahoria. Agosto: acelga,achicoria,arveja,batata,berenjena,espinaca,lechuga,orégano, papa,pimiento,rabanito,remolacha,tomate,zanahoria. Setiembre: acelga, albahaca, apio, coliflor, lechuga, maíz, orégano, pepino, perejil,rabanito,remolacha,repollo,sandía,tomate,zanahoria,zapallito. Octubre:acelga,achicoria,apio,batata,calabaza,coliflor,lechuga,maíz,melón, pepino,perejil,poroto,rabanito,remolacha,repollo,sandía,tomate,zanahoria, zapallito y calabaza.
Noviembre:acelga,apio,coliflor,lechuga,maíz,poroto,remolacha,tomate, zanahoria,zapallito,zapallo y calabaza.
Diciembre:acelga,apio,coliflor,lechuga,maíz,poroto,remolacha,tomate, zanahoria, zapallito.